
3 abril, 2025
El autismo, también conocido como Trastorno del Espectro Autista (TEA), es una condición del neurodesarrollo que afecta la manera en que una persona se comunica, se relaciona con los demás y percibe el mundo que la rodea. No se trata de una enfermedad, sino de una forma diferente de procesar la información y de estar en el mundo. Por eso, hablamos de «espectro», porque cada persona con autismo es única: algunas pueden necesitar mucho apoyo en su vida diaria, mientras que otras pueden ser completamente independientes.
Comprender para incluir
Hablar de autismo no se limita a una fecha en el calendario. La inclusión debe ser un ejercicio diario, no solo una consigna que se repite el 2 de abril, Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo. Comprender el autismo es el primer paso hacia una sociedad más justa y empática. Esto significa:
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Respetar los tiempos y formas de comunicación de cada persona.
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Adaptar entornos (escuelas, lugares de trabajo, espacios públicos) para que sean accesibles y amigables.
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Romper prejuicios que limitan las oportunidades de las personas con autismo.
¿Por qué es tan importante hablar de inclusión todos los días?
Porque la inclusión verdadera no ocurre por decreto, sino con acciones cotidianas. Ocurre cuando un niño con autismo es aceptado en el aula sin ser etiquetado. Cuando en una entrevista laboral se valora la capacidad, más allá de las diferencias. Cuando se elige empatizar en lugar de juzgar.
Incluir no es “hacer un favor”; es reconocer el valor que cada persona tiene para aportar. Es entender que la diversidad nos enriquece como sociedad. Es, en definitiva, un acto de humanidad.
Un cambio cultural necesario
Hablar de inclusión todos los días es generar conciencia en nuestras casas, en nuestros trabajos, en los medios de comunicación. Es educar a los más chicos en la empatía y construir una cultura que celebre las diferencias en lugar de temerlas.
Porque cuando hablamos de autismo, hablamos de derechos. Hablamos de derribar barreras, de dar oportunidades reales, de construir un mundo donde todas las personas tengan lugar. Y eso es responsabilidad de todos y cada uno, todos los días.